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El “pino de los mil duros”, un lugar rociero para Hinojos que hoy busca alternativas para seguir contando su historia

Hoy indagamos en la tradición y el fervor rociero del municipio de Hinojos. En nuestro recorrido pisamos un lugar señero, una parada en el camino, un enclave con nombre propio en pleno corazón de Doñana.

Conocemos la historia a la sombre del “pino de los mil duros”.

Un lugar lleno de naturaleza y donde el verde pinar envuelve al ambiente. Pero hoy, este árbol legendario y lleno de anécdotas, testigo de la fe y en sentir rociero hinojero… luce así.

El conocido como “pino de los mil duros” está seco.

Y aunque son curiosas las leyendas que giran en torno a este suceso, lo cierto es que quizás, este árbol padre, ha decidido jubilarse, después de una vida de más de 300 años.

El “pino de los mil duros” es un lugar señero. Una parada en el camino y símbolo de respeto, descanso y Rocío.

En el centro del sesteo ha observado como el simpecado para su marcha para el descanso de los romeros y peregrinos. Testigo de sentimientos y de vivencias que se guardan en la memoria y de una promesa haya por la década de los años 60, a la que la hermandad de Hinojos debe hoy su casa hermandad.

Desde el Ayuntamiento y en colaboración con la Hermandad del Rocío de Hinojos, ya se trabaja en la búsqueda de alternativas que sigan poniendo en valor esta joya patrimonial y cultural.

Por el momento, aunque cansado y longevo, este pino sigue siendo protagonista de Doñana.

Sus ramas secas siguen dando sombra y acogiendo el cartel al que debe su nombre.

A la espera de una decisión que siga reconociendo su dedicación rociera. Porque nunca es tarde para homenajear a un lugar del que se presume en hinojos y que tiene un hueco en el corazón de todos los peregrinos que al menos una vez en su vida, han aprovechado su velo para seguir observando el camino hasta los pies de la Blanca Paloma.